La primera vez
Podemos llegar a conocer profundamente a una persona, pero descubrirla, solo una vez. I Se conocieron en una fiesta, simplemente hubo una cierta atracción y ambos se estuvieron observando en la distancia, conscientes cada uno de que el otro lo miraba. Se fijaban en los gestos, en la sonrisa, en la forma de relacionarse, hasta que uno de ellos decidió dar el paso, acercarse al otro y hablarle. Ambos, de forma inconsciente, adoptaron la actitud que surgía de ellos cuando tratan con desconocidos: cierta reserva para evitar temas conflictivos en la conversación, mostrarse amable, educado, comprensivo. Como la atracción mutua que habían experimentado en la distancia no se desvanecía sino que, al contrario, aumentaba, apareció esa versión más específica de cuando se pretende agradar o incluso seducir al otro: gestos, poses, miradas, algún leve contacto físico que tratan de transmitir cercanía, complicidad y disponibilidad. ...