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Mostrando entradas de agosto, 2026

La primera vez

  Podemos llegar a conocer profundamente a una persona, pero descubrirla, solo una vez. I      Se conocieron en una fiesta, simplemente hubo una cierta atracción y ambos se estuvieron observando en la distancia, conscientes cada uno de que el otro lo miraba. Se fijaban en los gestos, en la sonrisa, en la forma de relacionarse, hasta que uno de ellos decidió dar el paso, acercarse al otro y hablarle.      Ambos, de forma inconsciente, adoptaron la actitud que surgía de ellos cuando tratan con desconocidos: cierta reserva para evitar temas conflictivos en la conversación, mostrarse amable, educado, comprensivo. Como la atracción mutua que habían experimentado en la distancia no se desvanecía sino que, al contrario, aumentaba, apareció esa versión más específica de cuando se pretende agradar o incluso seducir al otro: gestos, poses, miradas, algún leve contacto físico que tratan de transmitir cercanía, complicidad y disponibilidad.    ...

La Sagrada Familia: Una apuesta perdida.

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Las obras de la Sagrada Familia en 1928. Tras la muerte de Gaudí. A finales de los años 70, siendo estudiante de arquitectura, apoyé sin dudarlo que se continuara la construcción de la Sagrada Familia tras la muerte de Gaudí. Cincuenta años después, con la obra prácticamente terminada, toca hacer balance de aquella apuesta. Y toca reconocer que la perdí.            Debía ser a finales de los años 70, yo estaba en los primeros cursos de la carrera de arquitectura y en los ámbitos profesionales, como revistas de arquitectura o conferencias, se debatía sobre la idoneidad o no de continuar con las obras de construcción de la Sagrada Familia de Antonio Gaudí, un debate que, como es lógico, también llegó a las aulas. No es que recuerde mucho de aquello, pero sí que la fascinación por ver acabada la que podría considerarse obra cumbre de Gaudí era muy fuerte. Diría que yo sucumbí a ella y me posicioné del lado de los que apoyaban seguir adelante con las obras. Obv...